VOLAR sin barreras
Una ornitología más humana y accesible
Por: Mariana Betancur, Zhara Cubillos, Danna Pachón, Paula Sarmiento y Sofía Camacho.
@volarsinbarreras
El principal propósito del colectivo VOLAR sin barreras es acercar la ciencia a las personas y las comunidades que históricamente han tenido menos oportunidades de acceder a ella, conocerla o experimentarla. Sus cocreadoras, Mariana, Zhara, Paula, Sofía y Danna, amigas e integrantes del Grupo de Ornitología de la Universidad Nacional, parten de la convicción que el conocimiento sobre la biodiversidad debe ser público, accesible y democrático.

De izquierda a derecha: Paula Sarmiento, Danna Pachón, Zhara Cubillos, Laura Camacho, Mariana Betancur.
Creemos que la educación, la ciencia y la información hacen parte de un derecho universal, y que todas las personas deben tener la oportunidad de aprender, participar y maravillarse con la naturaleza.
Su enfoque está en las personas con discapacidad (capacidades diversas como hoy se conoce), una población que ha sido excluida de manera sistemática de muchos espacios educativos, científicos y ambientales. “Queremos aportar a cambiar esa realidad, demostrando que la discapacidad no debe ser una barrera para participar en actividades de educación ambiental ni para construir una relación profunda con la naturaleza. También buscamos abrir nuevas formas de enseñar y aprender, reconociendo que el conocimiento puede compartirse desde múltiples sentidos, lenguajes y experiencias”
VOLAR nació a partir de un proyecto sobre bioacústica desarrollado en el marco del Programa de Gestión de Proyectos (PGP) de la Universidad Nacional. Durante este proceso, el equipo identificó el potencial de los sonidos y las experiencias sensoriales como herramientas para el aprendizaje sobre las aves. Sin embargo, al explorar si este tipo de recursos habían sido utilizados en procesos educativos dirigidos a personas con discapacidad, encontró un vacío significativo. Como parte de la investigación, se revisaron cerca de 230 artículos científicos, de los cuales solo 19 presentaban alguna relación entre la ornitología y la discapacidad y muy pocos incluían propuestas pedagógicas concretas. Ante este panorama, surgió la iniciativa de desarrollar materiales educativos accesibles para personas con discapacidad visual. Así nacieron las primeras fichas didácticas sobre las aves de Bogotá y sus alrededores, diseñadas con información en braille y acceso a contenidos sonoros.
La primera etapa de su trabajo fue con el CRAC, Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos en Bogotá. Las personas que hacen parte de esta institución tienen algún grado de discapacidad visual, lo que las llevó a diseñar actividades centradas en otros sentidos, principalmente el tacto y el oído. En este camino, las aves les han abierto una puerta maravillosa gracias a su enorme diversidad de cantos, formas, tamaños y comportamientos, que permite crear experiencias sensibles, participativas y significativas. Han realizado sesiones de escucha para identificar aves por sus cantos, actividades de reconocimiento de picos en 3D y modelado con materiales moldeables, visitas a la Colección Nacional de Aves del Instituto de Ciencias Naturales para sentir tamaños, texturas y formas reales, y talleres de creación de comederos como una forma de aprender a observarlas y cuidarlas. Cada encuentro ha sido una oportunidad para que las personas descubran otra manera de sentir, conocer y habitar la biodiversidad que las rodea.

Visita a la Colección Nacional de Ornitología del ICN con el grupo de usuarios del CRAC.
Gracias al apoyo de distintas personas que creyeron en la iniciativa y después de realizar una rifa para reunir fondos, lograron presentar su programa en el Congreso Nacional de Ornitología 2025, realizado en Cali, donde recibieron un reconocimiento por su propuesta. Además, obtuvieron una minibeca de Cornell Lab of Ornithology, que les ha permitido financiar parte del material pedagógico y los ciclos de talleres desarrollados durante este año.
Sin embargo, consideran que su mayor logro ha sido ver cómo cambia la percepción de las aves en las personas: cómo aumenta su curiosidad, cómo surgen nuevas preguntas y cómo algunas incluso repasan los sonidos para reconocer el nombre del ave que escuchan. “Para nosotras, VOLAR sin barreras significa abrir caminos para que más personas se sientan parte de espacios a los que antes no habían sido invitadas, y para recordar que ninguna discapacidad debería impedirnos seguir aprendiendo, sintiendo y descubriendo el mundo natural. Porque cuando el conocimiento se abre a todos los sentidos, también se abren las alas de quienes nunca debieron quedarse por fuera”
