Señales de una muerte silenciosa
Evidencia directa e indirecta de colisiones de aves contra ventanas en un campus universitario neotropical
Montaño-Casas, P. A., Hernández-Serna, S., Garizábal-Carmona, J. A.
Cada año, miles de aves mueren al chocar contra ventanas. A pesar de ser una de las principales causas de mortalidad de aves, la mayor parte de los estudios se han realizado en Norteamérica, por lo que todavía sabemos poco sobre este problema en regiones como el Neotrópico. Con este panorama, en el campus Volador de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, nos propusimos documentar las colisiones de aves utilizando diferentes tipos de evidencia. Además de registrar aves muertas o heridas, buscamos otros indicios de colisión que pudieran revelar impactos que de otro modo pasarían desapercibidos. La mayor parte de la evidencia correspondió a siluetas marcadas en los vidrios, fluidos corporales y plumas. Al comparar los métodos nos dimos cuenta de que el número de colisiones dependía en gran medida de cómo las buscáramos. Mientras un método registró menos de una colisión por edificio al año, otro encontró hasta 58. En total documentamos 28 especies afectadas, lo que representa el 37 % de las especies registradas en el campus. Fue entonces cuando llegamos a una conclusión importante: si solo buscamos cadáveres, estamos viendo apenas una parte del problema, ya que muchos desaparecen antes de que puedan ser detectados. Por eso, combinar diferentes tipos de evidencia, utilizar protocolos estandarizados y considerar la rápida desaparición de los cadáveres permite obtener estimaciones mucho más cercanas a la realidad.
Si quieres conocer más sobre esta investigación, consulta el artículo completo en: https://doi.org/10.32800/abc.2025.48.0206

